Cuento de terror del niño albino

La familia González se había propuesto ir de vacaciones a una de los cientos de cabañas que rentan en una zona boscosa del estado de Jalisco, ahí, muchas familias se van a un escape de lo ajetreado que puede ser la vida en una ciudad como lo es Guadalajara, y más que nada es un sitio para meditar, por lo que invitaron a los compadres, que era la familia Núñez, unos amigos de toda la vida y que recién se habían vuelto compadres, para cerrar una amistad de años.

Si bien en el trayecto que era de más de 3 horas desde la capital del estado de Jalisco, no es muy largo, al salir ya tarde de la ciudad, llegaron al anochecer, por lo que con un mapa que tenían, dieron con una de las cabañas más aisladas en donde tenían de todo, el lugar al ser alto y lleno de pinos, la temperatura caía, con la puesta del sol, pero ese día en especial del mes de enero, unas pequeñas plumas de nieve, se empezaron a ver.

Todo parecía como si estuvieran en un cuento, pero más tarde se darían cuenta que sería un de los cuentos de terror, en donde no pueden hacer nada, al estar incomunicados, al llegar las dos familias, dentro de la gran cabaña que, hasta una piscina dentro tenia, los niños de las dos familias, le dieron vuelo a la rienda y con agua termal, dentro de la parte trasera de la cabaña, tan solo se veían unos grandes ventanales, caer la nieve.

Cuento de terror del niño albino

Fue ahí en donde vieron por primera vez, a un niño de escasos 8 años que se acercó a la ventana, y se les quedo viendo, el pequeño estaba desnudo, tan solo traía un tipo calzón negro, pero parecía que el frio no le hacía nada, y tanto los ojos como el pelo lo tenía de color blanco, tirándole a plateado, todos los niños gritaron, a lo que los padres, llegaron para ver a ese niño correr y reír a carcajadas.

Ya no sería lo mismo, con nadie podían reclamar, al estar en una cabaña en el bosque, todo estaba incomunicado, y tan solo tenían que dejar pasar la situación, queriendo calmar las cosas, el padre de la familia Gonzales, empezó a bromear, de que quizás era un niño de una de las cabañas aledañas, tan solo para verlo de nuevo, desde la ventana de la cocineta, pero ahora tenía sangre en la boca, como si hubiera matado algo para comer.

Las familias asustadas, tan solo quisieron empacar, para salir de ahí, pero la nieve había bloqueado la salida, y era un suicidio salir así, entonces determinaron que nada podrían hacer, más que hacer frente a ese ser del cual desconocían su origen.

Así pasaron las horas y del niño albino, ya no se supo nada, las familias se calmaron y trataron de pasar esas vacaciones lo mejor posible, y cuando reclamaron al administrador del lugar, tan solo sonrió, diciendo, se les apareció el fantasma del niño albino.